Próximos Eventos


Conoce Nuestra Historia
Casa del Uno nació de un cansancio.
Del cansancio de buscar afuera lo que siempre estuvo adentro.
De años de soledad en una búsqueda que no encontraba respuesta en libros, religiones ni discursos espirituales.
De la incomprensión de no encajar en ningún lugar porque, en el fondo, no había nada que buscar.
Todo ya estaba aquí.
Casa del Uno apareció de manera natural, sin plan previo.
Un día, el nombre llegó en una canalización clara y sencilla.
No fue pensado, no fue diseñado, no fue forzado.
Simplemente se mostró… y empezó a fluir.
Casa del Uno no es una institución.
No es una iglesia.
No es una escuela espiritual ni un espacio que venga a darte respuestas mentales.
Aquí no se enseña a “despertar”.
Aquí se aprende algo más simple y más honesto: ser humano.
Porque eso fue lo que vinimos a explorar.
La vida, los contrastes, las emociones, la incoherencia, el amor, el dolor.
Todo eso que muchos intentan evitar llamándolo “ego”, “densidad” o “energía”.
Casa del Uno es refugio para quienes también se cansaron
de tantas historias bonitas y tan poca verdad vivida.
Para quienes sienten que el camino no es escapar de lo humano,
sino habitarlo con conciencia.
La Casa no es mía.
No es de uno solo.
La Casa es de todos.
El Uno —lo que muchos llaman Dios—
no está arriba ni afuera.
Se vive adentro.
Y Casa del Uno es eso:
un espacio donde recordar sin dejar de ser humanos.

Nuestra plataforma es un portal simple y consciente
de información, experiencias y acompañamiento.
Compartimos procesos, ceremonias y contenidos
como recordatorios para quienes están caminando
desde la experiencia real, no desde la teoría.
Casa del Uno no impone caminos.
Acompaña a quienes resuenan con esta forma de mirar la vida.
